Hoy en día, para acceder a casi cualquier servicio, las personas tienen que compartir más información de la necesaria, desde una identificación completa hasta datos personales sensibles que muchas veces las empresas ni siquiera necesitan, lo anterior pone en evidencia la importancia de avanzar en la implementación de la identidad digital.
En entrevista para El Economista, Gonzalo Alonso, CEO de Ditto, explica que el uso indiscriminado de datos personales (como nombre, apellido, correo electrónico o teléfono) para otorgar acceso a diversos sistemas, al permanecer estáticos, esta información se convierte en señales frágiles y en un objetivo de alto valor para los ciberdelincuentes.
Y por el otro lado, explica del directivo, a diferencia de los registros tradicionales, cuando una base de datos de identidad digital encriptada es vulnerada, la información extraída carece de valor absoluto para los atacantes, lo que reduce de manera sustancial el riesgo de suplantación.
"La identidad digital en México ha pasado de ser un mero reflejo de la actividad en redes sociales a convertirse en una herramienta estratégica fundamental para la inclusión financiera, la gestión gubernamental y la ciberseguridad".
Gonzalo Alonso señala que la arquitectura de la identidad digital se fundamenta en niveles de seguridad avanzados que transforman la relación entre usuarios e instituciones como:
Credenciales reutilizables y pruebas biométricas: En lugar de ingresar datos en cada formulario, el ciudadano utiliza credenciales encriptadas respaldadas por biometría.
Zero Knowledge Proof (Prueba de conocimiento cero): Este modelo matemático permite verificar la autenticidad de un individuo bajo el principio de responder a la pregunta de cómo conocer a alguien sin saber nada de él. Es decir, se confirma que el usuario posee el derecho o credencial sin necesidad de exponer ni almacenar su información personal subyacente.
Control en manos del ciudadano: El usuario deja de ser un participante pasivo y adquiere el control total sobre qué credenciales decide compartir y con quién.
El CEO de Ditto señala que México avanza hacia la adopción de la CURP biométrica, la cual estará integrada en una capa de identidad nacional denominada Llave.
"La legislación mexicana exige definir el uso específico de la biometría y demostrar de forma constante su cumplimiento. El resguardo inadecuado ya conlleva graves consecuencias económicas, como la multa de casi 50 millones de pesos impuesta a la Federación Mexicana de Fútbol por el manejo incorrecto de datos biométricos".
Agrega que el sector financiero y el comercio electrónico lideran la adopción de estas tecnologías. Se prevé que los siguientes sectores en integrarse sean educación y salud.
El despliegue de la identidad digital responde a un contexto crítico de seguridad, actualmente el fraude de identidad es el segundo delito de mayor impacto en México y registra un incremento anual superior al 14 por ciento.
"La proliferación de herramientas de IA agrava el problema al generar vectores y figuras biométricas sintéticas que desafían a las tecnologías de detección actuales. De no implementarse frenos tecnológicos efectivos, el crecimiento del fraude de identidad podría duplicarse y acercarse a niveles del 30% al 40 por ciento".
Actualmente, diversas entidades financieras ya enfrentan transacciones ejecutadas por robots que imitan el comportamiento humano.
Para que la identidad digital sea efectiva, debe ir acompañada de confianza e inclusión social:
Protección a grupos vulnerables: El modelo busca integrar de forma segura a adultos mayores, mujeres y pueblos originarios (como las comunidades mije y zapoteca), evitando que queden excluidos de la economía formal o los servicios públicos.
Optimización de servicios públicos: Un sistema de identidad inalterable permitiría transparentar y asegurar el acceso a instituciones de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE.
Brecha cultural y confianza: Para evitar desconfianzas previas —como las ocurridas con los intentos de registro de líneas telefónicas— se requiere inversión en educación, acompañamiento humano y convicción política que prioricen la seguridad del ciudadano.